Cómo determinar el bosquejo de un pasaje

por Donald G. McDougall

Hay una necesidad de determinar no sólo la idea central de un pasaje, sino también el bosquejo que refleje la manera de pensar de un autor. Tres principios básicos nos deben guiar durante el proceso de bosquejar para la predicación expositiva.
Comunique el mensaje; no sólo lo bosqueje. Es imperioso concentrarse en la comunicación del mensaje, no sólo de su bosquejo. Nos inclinamos a bosquejos que los oyentes puedan recordar. Sin embargo crear un bosquejo que refleje de manera inadecuada el significado de un pasaje es algo terrible por más memorable que sea. Cuando se crea un bosquejo dentro del cual se pueden ajustar ideas humanas preconcebidas, se usurpa la importancia de enseñar la idea central de una sección y el expositor pierde su curso. En ese momento, el mensaje deja de ser una exposición de la Escritura y llega a ser una exposición de los pensamientos del predicador.
Encuentre el bosquejo; no lo conciba. Muchos predicadores se les dificulta recordar los puntos de su mensaje (lo cual los lleva a acudir constantemente a sus notas) porque han hecho su propio camino a través de un pasaje y no están siguiendo el claro sendero dictado por el autor bíblico.
Permita que el pasaje le dicte a usted; no usted al pasaje. Un gran peligro para aquellos que prefieren los nítidos bosquejos de tres o cuatro aspectos con paralelos es que el pasaje no podría prestarse para ese lujo. Cuando no se ajuste, no se atreva a forzarlo. Uno de los cumplidos más grandes que jamás me hayan hecho se me ofreció accidentalmente cuando una dama comentó luego de un mensaje: «Me percaté de que no tenía un bosquejo; simplemente fluyó». En realidad sí tenía un bosquejo que estaba siguiendo, pero era discreto; así debe ser. Como se presentará luego, un libro como Santiago no debería ser forzado a que encajara en un patrón de pensamiento sencillo y occidental ya que refleja una manera diferente de pensar que debe ser honrada al ser comunicado. Si ...

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