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LA JUVENTUD Y EL DINERO (Continuación)
... para mis amigos", "dar el diezmo a la iglesia", y cosas similares.
Luego les pregunto si de pronto, esta noche mientras están durmiendo, su cuarto se iluminara con una luz resplandeciente y el ángel Gabriel se les apareciera y dijera: "Dios me ha enviado a confiar en tus manos estos quinientos dólares. Tu misión es gastarlos, invirtiéndolos de la manera en que El mismo lo haría si viniera personalmente".
Esta vez escribo lo que me dictan en la parte derecha del pizarrón. Las respuestas ahora son "buscar a algún misionero que necesite ayuda económica", "comenzar un ministerio", "ver si hay algo que se deba arreglar en el templo", "invertir parte del dinero para que no se acaben los fondos disponibles"... Entonces, escribo sobre la lista de la izquierda la palabra "dueños", y sobre la lista de la derecha, la palabra "administradores".
Esa es la diferencia entre creernos dueños de lo que nos hemos ganado con el sudor
de nuestra frente, y ser "administradores" de las posesiones, los dones, las relaciones y el tiempo de vida que Dios confía en nuestras manos. La Biblia afirma claramente: "De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan" (Salmo 24:1). Creernos dueños de lo que tenemos es seguirle el juego al materialismo y usurpar el trono que le corresponde a Dios en nuestra vida.
2. Aprender a discernir entre necesidades, deseos y caprichos
Necesidades: Todos tenemos necesidades básicas, y Dios creó nuestra mente y nuestro cuerpo para que ansiemos satisfacer esas necesidades. Por otro lado, la misión de las oficinas de mercadeo en los medios de comunicación social es, justamente, usar la ansiedad que sentimos por satisfacer necesidades para vendernos cualquier cosa. Por eso hemos aprendido a decir "necesito una computadora", "necesito otra radio", "necesito una cacerola más grande" o "necesito un televisor a color" cuando, en realidad, lo que queremos decir es que nos gustaría una computadora, otra radio ...
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