Soy soltera y joven. Trabajo en una compañía importante y recibo un buen salario, pero en mis frustraciones muchas veces he pensado en el suicidio. Dígame, ¿es pecado mortal pensar en suicidarse?
Respuesta:
Los problemas de la vida a veces nos parecen imposibles de resolver. La pobreza, la enfermedad, las tensiones familiares, la traición de amigos, la falta de amor, etc. son amarguras que nos hacen violentos a algunos, pasivos a otros, cínicos, perezosos, apáticos o desesperados al punto del suicidio.
Pero el suicidio es un pecado tan grave como el asesinato. ¿Por qué? Porque la vida es un don de Dios, y nadie tiene derecho a destruir ni su propia vida ni la ajena por mero impulso, pasión, o frustración personal. La Biblia dice:
"Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó" (Génesis capítulo 1). Esa es la dignidad del ser humano. Una dignidad increíble, digamos que a la altura de Dios.
Rechace inmediatamente esta tentación de suicidarse. Satanás quiere destruir su vida espiritual y física. La Biblia afirma que "el ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir" (San Juan capítulo 10). Satanás destruye hogares, corazones, amistades, esperanzas. Pero Jesús agregó:
"Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia" (San Juan capítulo 10).
¿Ya recibió usted a Cristo por la fe en su corazón? Si no lo ha hecho, decídase ya mismo. Si Cristo controla su vida internamente, su vida será abundante y satisfactoria y nunca pensará en el suicidio porque Cristo llena el corazón. Por eso dice el apóstol Pablo en su carta a los Gálatas capítulo 5: "El fruto del Espíritu Santo es gozo". Cuando en el corazón hay gozo, no puede haber frustración que lo impulse a uno a quitarse la vida. Dios quiere utilizar su vida, señorita, para bien de la humanidad y también para la gloria de Dios.
Al servir a otros con el amor que Cristo genera en el corazón, su vida cobrará ...