Sr. Palau:

¿Cómo debo rezar a Dios para que El me oiga y me conceda lo que le pido?

Respuesta:

Yo hago una distinción entre rezar y orar, aunque dichas palabras son sinónimos. Sin embargo el término “rezar” se usa mucho para indicar la repetición de palabras memorizadas. Por esta razón prefiero usar el término “orar”, que a mi modo de ver expresa simplemente “hablar con Dios”. Tal vez usted no tenga que hacer esta distinción, pero la expongo para que conozca mi punto de vista.

Personalmente le diré que yo acostumbro a orar a Dios muchas veces durante el día, porque Dios es mi amigo; y aun más, El es mi Padre espiritual.

No hay una fórmula especial para hacer oraciones a Dios, ya que la oración debe expresar en forma genuina lo que nuestro corazón siente y desea, usando palabras que conocemos. La oración es simplemente una conversación con Dios, así como cuando conversamos con nuestro mejor amigo o con alguien con quien tenemos mucha confianza.

Lo esencial, sin embargo, para tener comunicación abierta con Dios, es ir estableciendo una amistad personal e íntima con El, y esto se obtiene cuando ponemos nuestra vida voluntariamente en las manos de Cristo. Cuando Cristo viva en nosotros, será más fácil conocer mejor la voluntad de Dios, y de esa manera podremos orar y pedir lo que consideramos está de acuerdo a Su voluntad. Jesucristo es el puente que nos lleva al Padre celestial; así lo expresó El mismo en el evangelio de San Juan capítulo 14:

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”.

Santiago capítulo l dice:

“Si a alguno le falta sabiduría, pídasela a Dios y El se la dará. Pero pídala con fe, sin dudar nada”.

Por otra parte, en 1 Juan capítulo 5 leemos:

“Sabemos que si le pedimos algo a Dios conforme a su voluntad, El nos oye. Y así como sabemos que Dios oye nuestras oraciones, sabemos que ya tenemos lo que le hemos pedido”.

Como usted ve, la oración que Dios contesta es la que pedimos conforme a su voluntad.

Para conocer la voluntad de Dios debemos empaparnos de su Santa Palabra, es decir de la Biblia. También hay que pedir con fe. Santiago capítulo 4 declara:

“Pides y no recibes porque no sabes pedir, ya que pides para gastar en tus deleites”.

Por último, hay que pedir en el nombre de Cristo y en ningún otro nombre. Así lo dijo Jesucristo en San Juan capítulo 14:

“Y todo lo que pidieres al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”.

Jesucristo es el único mediador e intercesor asignado por el Padre Celestial para llevar ante Dios Padre nuestras súplicas y oraciones de alabanza. 1 Juan capítulo 2 asegura:

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis, y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.

Comience a orar a Dios en el nombre de Jesús y de acuerdo a Su voluntad, que se encuentra en la Biblia.

Luis Palau